Jugadores egresados de aquel año, reviven sus grandes momentos en el juego del recuerdo
Por Jesús ÁLVAREZ PALAFOX
El Resultado fue lo de menos….Lo importante fue verse las caras como cada año y recordar aquella temporada cuando cargados de muchas ilusiones egresaron de la Academia de Pasteje.
Si aquellas instalaciones donde se forjaba a los peloteros mexicanos del futuro ubicada en la Hacienda de Pasteje en el Estado de México. Aquellos que serían la sangre joven para la pelota mexicana, ahí surgieron una gran cantidad de peloteros, algunos brillaron, otros no tantos, pero ese momento nunca lo olvidan.
LO APRENDIDO NUNCA SE OLVIDA
La generación 88-89 de la Academia de Pasteje, dio a grandes jugadores que salieron a los diferentes equipos y hoy después de 34 años se reúnen para seguir estrechando más esos lazos de amistad que los unen después de tantos años, y que mejor que con una cascara beisbolera, algo que los apasiona.
El escenario fue el diamante del estadio Emilio Ibarra Almada, un escenario que muchos recordaron en su paso algunos por la liga mexicana del Pacífico.

Puntuales llegaron de diferentes partes del país a este compromiso anual, algunos procedentes de Guanajuato, otros de Mazatlán, unos más del estado de Sonora, pero siempre puntuales. “Es la tercera ocasión en que nos reunimos con el fin de no olvidar aquellos tiempos”, dijo Gerardo Robles, uno de los organizadores y que es egresado además de haber jugado muchos años en la fuerte pelota de la “Clemente”. Hubo también muchos ausentes, pero “Es por motivos de trabajo, casos como Roberto “Metralleta” Ramírez, Emigdio López, Alfredo “Tyson” Meza”, nos decía Robles.
Pero también la lista de presentes fue grande, lista que encabezaba una leyenda de nuestra región como lo es José Luis “El Borrego” Sandoval, Gerardo Robles, Alberto Corvera, Carlos Miguel García, Carlos Soto entre otros y donde también se incluyó al ampáyer egresado el mismo año el profesor Eleazar Sánchez.
Las bromas no se hicieron esperar al momento de llegar al doga ut de los Cañeros, otros en una sombra colocada a un costado y empezaron a `ponerse sus uniformes. “Como Huele a Iodex” empezaron algunos, otros fundiéndose en un fuerte abrazo y los consabidos saludos.
Se cantó el play bol con los gritos de alegría y de apoyo al campo de juego, quien se llevaba las palmas de todos lo fue “Zamorita” Hernández quien jugaba la tercera base y quien gritaba a todo pulmón alentando al pitcher abridor Saúl Valenzuela, aquel derecho sonorense que vieron los aficionados de los Cañeros en los años 80, la estampa inconfundible del “Borrego” Sandoval en las paradas cortas. Sale una rola por tercera, “El Zamorita” hace la faena, realiza el tiro a primera el cual llegó de tres botes y el primera base no la pudo detener, la famosa “Carrilla” (Bulling le llaman ahora), no se hizo esperar, en su primer turno “El Zamorita” fue ponchado y con una gran sonrisa llega al doga ut, algunos compañeros le preguntan “Que paso?”, la respuesta no se hace esperar “Pues me poncharon” dijo con una gran sonrisa.
Primer turno al bat del “Borrego”, si figura inconfundible y su famoso swing no se hace esperar conectando una línea al jardín central. Antes del juego el de la Bajada era de los más apurados en iniciar el juego ¡¡¡Vamos Plebes porque va a llover!!!! les gritaba a sus compañeros, el calor era agobiante y Sandoval nos decía, a ver cuántas entradas aguantamos, yo con tres me conformó”, decía.

La primera jugada a la defensiva que levanto los aplausos, fue una rola que fildeo con elegancia Carlos Miguel García, el nativo de Juan José Ríos que tenía a su familia en las gradas, se desprendió rápidamente de la esférica para sacar en segunda y después el pivoteo para el doble play.
Carlos Soto, gerente de los Cañeros, fue colocado como noveno en la alineación, Carlos recuerda también con nostalgia y al cuestionarlo sobre aquel año nos decía, “Mira, yo no alcance a egresar, estuve un tiempo en la Academia en ese año, tuve un problema en mi hombro, iba y venía pero al final ese problema hizo que me retirara de pasteje”, añadió el directivo de los Cañeros.
CON ALEGRÍA SOBRE EL TERRENO
Justó cuando finalizaba la segunda entrada, todos los “Muchachos” se prepararon para una sencilla ceremonia donde fueron presentados y con el aplauso de os aficionados, caso todos los presentes familiares de los jugadores.
En riguroso orden fueron llegando, el primero fue el ampáyer Eleazar Sánchez seguido de Aarón Valverde de Obregón, Alberto Corvera de Los Mochis, Antonio Agramón de Etchojoa, Arnoldo Gutiérrez de Ciudad Obregón, Carlos Campos del Batamote, Carlos Miguel García de Juan José Ríos, Carlos Osuna de Mazatlán, Carlos Soto de Los Mochis, Francisco Cervantes de Escuinapa, Francisco Chiquete de Culiacán y Francisco Nava de León.
También desfilaron, Francisco Soto de Celaya, Guanajuato, Gerardo Robles de Los Mochis, Gonzalo López del Campo 5 de Obregón, “Zamorita” Hernández de Tepic, Héctor Rodríguez de Parral, Jesús Hurtado, José Luis López de Culiacán, José Luis “El Borrego” Sandoval de San Miguel, Zapotitlán, José Ramón Castro de Pueblo Viejo, Gve y Juan Arzola del Estado de México.
El desfile continuó con Luis A. Cairo de Hermosillo, Luis Quiñonez, Marco Antonio Cruz, Mario Salcido, Miguel Aparicio de Hermosillo, Pedro Sibate de San Pedro, Navojoa, Ramiro Vázquez de Ciudad Victoria, Raúl Montiel de Nuevo Casas Grandes, Rogelio Noris de Mazatlán , Saúl Valenzuela de Huatabampo y Sergio Herrera de Ciudad Victoria.
Apaseo el Grande, Guanajuato y San Juan del Río, Queretaro, fueron los equipos conformados sobre el campo de EIA, “La mayoría por no decir que todos formábamos esos rosters en aquella Liga llamada Liga Mayor del Centro”, nos informaba Gerardo Robles.
Sin duda, un gran espectáculo al cual no se le dio mucha difusión, pero lo importante para todos esos jugadores, era la convivencia y recordar aquellos tiempos, el compromiso quedó sellado para el 2023, no existe un lugar específico después de que las dos primeras reuniones fueron en Mazatlán, y esta tercera en los Mochis, en alguna parte del país se volverán a reunir para verse las caras en el terreno de juego.
