Por Jesús ÁLVAREZ PALAFOX
Fue un domingo 7 de Septiembre de 1997 cuando los medios de comunicación daban a conocer la noticia. “Muere el legendario beisbolista Héctor Espino en su casa de Monterrey.
Espino dejó este mundo a los 58 años de edad, ya retirado de toda actividad beisbolera y precisamente este 7 de septiembre de 2026 a sus 29 años de su partida se le recuerda como el mejor jugador que ha dado la pelota mexicana.
TODA UNA HISTORIA
Héctor Espino no fue un pelotero cualquiera, con todo se puede decir que hasta el momento ha sido el mejor que ha dado el béisbol mexicano, generaciones van y vienen y se dicen muchas cosas y lo más trillado es “Equis pelotero es el sustituto de Espino”, pero hasta el momento nadie ha podido calzarse los spikes que dejó este jugador dentro de los números del béisbol mexicano.
Si bien es cierto, mucho se dice que “Los récords se hicieron para romperse”, pero habrá muchos que difícilmente se podrían igualar tanto en la Liga Mexicana del Pacífico como en LMB.
Muchas preguntas surgen ¿Podría haber triunfado en Grandes Ligas?. Pregunta que se quedó en el aire, simple y sencillamente, el decidió mejor dedicarse de lleno a la pelota de su país a pesar de haber recibido un contrato con los Cardenales de San Luis, pero viendo cómo se manejaban administrativamente, decidió regresar a la pelota mexicana.

Un detalle interesante, ver como Espino solo jugó con un equipo en la Liga Mexicana del Pacifico, fueron los Naranjeros de Hermosillo el equipo cuya casada fue su historia, la ciudad de Hermosillo fue su segunda casa e incluso su nombre pasa a la posteridad imponiéndole su nombre a aquel estadio que fue construido en los años 70, y aunque actualmente el nuevo parque de pelota lleva el nombre de Fernando Valenzuela pero la figura de Espino con su estatua le da la bienvenida a todos los aficionados a ese parque que no lo llegó a ver, pero su esencia se siente en cada rincón, en cada juego de sus naranjeros.
TIEMPOS TRAEN TIEMPOS
En la era moderna, el béisbol es diferente, las nuevas generaciones de cronistas no hablan a fondo, o quizá no supieron o no saben quién fue este jugador de primer nivel.
Héctor Espino no fue el clásico fortachón, fue un tipo bastante fuerte pero sin esa clásica figura atlética que se ve en tiempos modernos. Espino fue un pelotero cuyo poder se manifestaba en sus muñecas, la facilidad con que hacia sus quiebres y así de fácil la pelota iba a tierra de nadie y sobre todo sorprendente al ver el swing que arrojaba la pelota de tras de las bardas.
Aquel domingo 7 de septiembre de 1997, llegó con mucha tristeza esa noticia, Espino había muerto de un infarto, sus allegados dicen que fue por tristeza ya que tenía poco tiempo que se había despedido de su hija quien falleció muy joven, el parque de los Sultanes de Monterrey, equipo de gran tradición en su carrera, fue el testigo junto con miles de aficionados que fueron a darle el último adiós un día después de su fallecimiento.
Escribir sobre la historia de Héctor Espino, es ocupar muchas cuartillas, pero sin duda ese legado estará siempre en la historia y quizá esas nuevas generaciones algún día sepan a fondo quien fue este histórico beisbolista mexicano.
