POR GILBERTO RUIZ RAZO
ARREGLO.-El contrato de Benjamín Gil y Charros de LaMP, expiró al terminar la Serie del Caribe. Pero las partes de inmediato se pusieron de acuerdo para continuar la relación laboral y se espera que lo que sigue es ponerse a trabajar de inmediato, para buscar el ansiado tricampeonato, algo que algunos han buscado, pero se les ha negado, hasta ahora que los tapatíos, que han logrado 4 títulos en sus 11 años de existencia en este beisbol. Altos ejecutivos de Charros, han manifestado que su meta siguiente, es ligar el tercer banderín.
LO ADMITEN.- Sí, ejecutivos de la organización jalisciense, no se han escondido para admitir que van a trabajar para lograr la hazaña que solamente Yaquis ha logrado en lo que va de LaMP. Y, mire usted, que hay altas posibilidades de que consigan ligar su tercer banderín, aunque no es sinónimo de éxito el hecho de armar un trabuco mejor que el mostrado los dos torneos recientes cuando han logrado el banderín a costillas de Tomateros que han mordido el polvo ante el empuje de Benjamín Gil y sus pupilos.
NI HABLAR.- Por cierto, no pocos seguidores de este deporte, han mostrado inconformidad porque para otros aficionados, Benjamín Gil es un buen timonel. Y creen que, con un equipo de los denominados chicos, el estratega que ya suma 6 títulos, los 4 primeros con los Tomateros y 2 más con Charros, nunca iba a llevarlos al banderín. Obviamente que dirigir a uno de los equipos chicos, las cosas se complicarían. Sin embargo, tiene su gracia estar al frente de un equipo grande. Allí existen egos distintos y hay que lidiar con ellos.
IGUAL.- La lista de los manejadores ganadores, mexicanos sobre todo, usted debe conocerla. También esos pilotos estuvieron a cargo de equipos grandes. Por mejor dirigente que sea, se complica llevar a un equipo chico al banderín. Benjamín algo debe tener para estar ganando títulos aun siendo equipos grandes los que dirige. Su permanencia, como jugador, en el mejor beisbol del mundo, algo debió haberle dejado, hablando de aprendizaje.
EN EL RECUERDO.- Corría el año del 2000, octubre para ser exactos. En febrero del 2001, Culiacán había sido designada como sede para realizar por vez primera un Clásico del Caribe. Naturalmente que el presidente y dueño de los guindas, Juan Manuel Ley, echó la casa por la ventana en cuanto al material de los guindas para esa temporada, tratando de ser los que acudieran al evento caribeño. Un equipo plagado de material de Grandes Ligas que, evidentemente, fue marcado como favorito para llevarse el banderín.
FRACASO.- Pero a la hora de la verdad, en los juegos del rol regular, las derrotas caían una y otra vez. Usted conoce las bondades del sistema. Hasta el último día, Tomateros tenía la oportunidad de pasar a la postemporada. Y ya allí, era la opinión en casi todas las plazas, iban a convertirse en otros. Pero eso no sucedió, perdieron la última oportunidad y adiós Serie del Carie que al final ganaron los Naranjeros.
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